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domingo, abril 22, 2018

¿Cómo dejar de sentir rencor? 5 consejos útiles

Sentir rencor puede resultar una experiencia aparentemente estimulante, ya que para algunas personas es algo que le añade sentido a la vida. El hecho de sentirse ninguneado, engañado o ultrajado por alguien hace, por ejemplo, que se tenga un motivo para canalizar los esfuerzos en mostrarle a esa persona que “no ha podido con nosotros”, que a pesar de lo ocurrido se ha seguido hacia adelante como si nada. Por eso, quienes se sienten así a veces no se dan cuenta de que tienen un problema.

 
 
Lo cierto es que dejar de sentir rencor es una opción mucho mejor que continuar en ese estado mental, tal y como veremos. Basar una parte significativa de la vida en eso, no tiene sentido.
 
¿Cómo dejar de sentir rencor y pasar página?

Antes de comprender por qué son útiles los consejos sobre cómo dejar de sentir rencor, es importante entender más bien por qué es importante dejar atrás esa tendencia a evocar constantemente las experiencias pasadas por las que nos sentimos resentidos.

  • En primer lugar, aunque el hecho de guardarle rencor a alguien puede aportar una cierta motivación en algunos contextos, también hay que considerar que a la vez que se experimenta esa sensación, aparece también un malestar que surge del hecho de pensar a menudo en algo malo que nos ocurrió en el pasado. Esto es ya de por sí doloroso psicológicamente, y además puede contribuir a que adoptemos una perspectiva sobre nosotros y sobre la vida demasiado pesimista como para ajustarse a la realidad.
  • En segundo lugar, la motivación que puede aportar no tiene por qué ser lo suficientemente potente como para compensar los daños a la autoestima que suelen producirse cuando se rememoran esos agravios pasados. Pero además, si finalmente nos lleva a cumplir un objetivo, la sensación no suele ser la de triunfo, ya que al fin y al cabo solo se basa en imaginarnos que en un sentido simbólico hemos superado a quien nos hirió, algo que no tiene por qué significar mucho en términos más racionales; esa persona solo era especial por lo mal que nos hizo sentir, pero una vez se desmitifica su figura, ¿qué queda?

A continuación repasaremos varios consejos acerca de cómo dejar de sentir rencor. Ten en cuenta que para que funcionen hay que aplicarlos a los hábitos del día a día, no limitarse a pensar en ellos.
 
1. Toma una perspectiva distante

Prácticamente cualquier experiencia vital puede ser vista desde una perspectiva más subjetiva, por un lado, o más distante, calmada y racional. Por supuesto, no es posible pasarse toda la vida experimentando las cosas a vista de pájaro, como si todo le ocurriese a otra persona. Pero en ocasiones, optar por esto en momentos puntuales resulta muy útil para regular las emociones.
 
2. Si es posible, entra en contacto con esa persona

Muchas veces, todo se arregla con diálogo. Incluso si el motivo por el que sentimos rencor parte de una acción intencionalmente hostil hacia nosotros, es muy posible que en el momento presente, la persona que nos dañó se arrepienta.

Así pues, merece la pena crear la oportunidad para que el resentimiento se vaya por sí solo al no tener nada a lo que aferrarse, si se produce una reconciliación o una disculpa honesta.
 
3. Redirige las frustraciones

Hay quien no siente rencor por una persona en concreto, sino por un colectivo abstracto, o incluso por la sociedad en general. Por eso, en estos casos es necesario reflexionar sobre cuáles son los verdaderos motivos por los que ese sentimiento está ahí y asegurarse de que no se está atribuyendo el propio malestar a algo que no existe más que en nuestra imaginación.
 
4. Gestiona bien tu atención

No se trata de distraerse, sino de tomar consciencia de que si estuviésemos constantemente pensando en todo lo malo que ocurre, no saldríamos nunca de la cama, pero eso no haría que tuviésemos una comprensión profunda sobre lo que es el mundo. Contamos con un tiempo y con unos recursos limitados, así que hay que saber reconocer la existencia tanto de lo bueno como de lo malo.

A veces, este pesimismo vital es mantenido porque se cree que aunque no nos hace sentir bien, al menos da una visión real de lo que ocurre. Darse cuenta de que esto es falso es importante para dejar ir esta dinámica de pensamientos negativos.
 
5. Refuerza tus amistades

Si la intensidad de los pensamientos negativos hacia una o más personas es superior a los sentimientos de apego que sentimos por otros, es fácil concentrarse solo en lo primero. Por eso, estar junto a amigos y seres queridos en general hace que tenga aún menos sentido aferrarse al rencor. Las personas que se sienten bien no tienen tiempo ni motivos para hacer de ese estado mental uno de los pilares de sus vidas diarias.

Arturo Torres

sábado, abril 21, 2018

Cómo superar los sentimientos de culpa, en 8 claves

Todos nos hemos encontrado alguna vez ante una situación que hemos gestionado como hemos podido, tal vez sin tener la información o la paciencia necesaria, causando un malestar a otra persona.

 
 
Ante situaciones así es habitual que aparezca el sentimiento de culpa. Pero… ¿qué es la culpa? Se trata de una emoción negativa que tiene una gran función psicológica: nos ayuda a reflexionar sobre nuestro comportamiento y actitudes a fin de evitar caer en los mismos errores en el futuro.

Aunque tiene una faceta positiva, la culpa puede volverse en nuestra contra cuando nos provoca pensamientos intrusivos que nos atan a algún momento desafortunada de nuestras vidas.
 
Sentimientos de culpa: ¿por qué aparecen?

La culpa puede tener distintas causas y orígenes. En ciertas personas, puede deberse a una emoción que debutó en la infancia a causa de ciertas relaciones disfucnionales con otros miembros de la familia o con los pares. A raíz de esa mala experiencia psicológica, el individuo puede cristalizar este sentimiento de culpa incluso en su adultez.

En el extremo de este sentimiento encontramos la ‘culpa extrema’. Se trata de un malestar disfuncional e innecesario que crea nuestra propia mente y pensamientos. Es vital, en estos casos, saber identificar las causas que provocan este malestar.

La culpa puede tener su causa en ciertas distorsiones cognitivas que hacen que nuestro pensamiento funcione en base a sesgos e interpretaciones parciales e irracionales de la realidad. Estos esquemas de pensamiento nos empujan a llevar al extremo ciertas situaciones del día a día, ordenándolas como buenas o malas, lo que puede llevar a interpretaciones extremas que nos provocan daño emocional.

Además, las personas que tienen tendencia a sentirse culpables suelen simplificar sus experiencias y no son capaces de tomar perspectiva y/o relativizar lo que les ocurre, de modo que suelen ser especialmente negativas cuando evalúan dichas experiencias.
 
La baja autoestima, un factor que explica la culpa

Distintos estudios han señalado que un factor común entre las personas con sentimientos de culpa es la baja autoestima. Este problema es causa y efecto de unas relaciones sociales poco funcionales, con un esquema de relación sumiso.

El modo en que afrontamos esta emoción es también un punto clave para comprender el sentimiento de culpa, pudiendo dar pie a una experiencia negativa, o positiva.
 
¿Cómo superar los sentimientos de culpa?

Primero de todo, cuando experimentamos sentimientos de culpa debemos tomar conciencia de que estamos ante un sentimiento que cumple una función en nuestra psique, puesto que nos ayuda a aprender de los errores que hemos cometido y no volver a repetirlos en adelante.

Además, los psicólogos señalan que intentar reprimir esta experiencia de dolor y culpa no es una estrategia eficaz a la hora de sobrellevar la situación. Por estos motivos es crucial que sepamos reflexionar y contar con ciertas herramientas para entender la culpa y superarla.
 
1. Afrontar la situación con objetividad

Para controlar este pensamiento obsesivo derivado de la culpa es importante afrontar cada situación de un modo positivo, comprendiendo la parte de responsabilidad que nos toca pero también sabiendo sopesar las distintas variables que pueden haber influido en lo ocurrido.
 
2. Entender que todo forma parte del aprendizaje

La culpa es el modo en que nuestra mente nos dice que hay algo que hemos hecho mal. Esto no nos debe entristecer, sino más bien hacernos pensar en cómo podemos mejorar en el futuro. Hay que usar la culpa para aprender y mejorar como personas.
 
3. Practicar la autocompasión

Para desprendernos de los sentimientos de culpa también debemos practicar la autocompasión, es decir, saber perdonarnos a nosotros mismos por los errores que hayamos podido cometer en el pasado. No se trata de caer en el victimismo, sino simplemente ponderar las situaciones para entender bien qué pudimos hacer mejor.
 
4. Comprender la complejidad de las circunstancias

Hay situaciones en que las circunstancias no se pueden controlar y nos vemos superados por un cúmulo de factores. Este es un punto clave: valorar la influencia de variables fuera de nuestro control también hará que relativicemos cada situación, y por tanto nuestra responsabilidad quedará mucho más delimitada.
 
5. Pedir disculpas (si es necesario)

Tomar responsabilidades puede traducirse en emprender ciertas acciones concretas. Por ejemplo, si tienes la sensación de que obraste mal con alguien, es una buena idea no dejar pasar el tiempo en balde y pedir disculpas. Esto nos hará tener una mejor visión sobre nosotros mismos, y poder reconciliarnos con este episodio del pasado.
 
6. Pasar página

Y aunque tengamos la certeza de que hemos actuado de forma poco ética y nos sintamos culpables por algo, debemos tener la valentía de pasar página. Todos cometemos errores en la vida, y si no está en nuestras manos subsanarlos, lo más sensato es aprender del error y salir adelante, perdonándonos a nosotros mismos.
 
7. Explicar la situación a una persona cercana

Para tomar perspectiva de la situación puede ser una buena idea explicar tus preocupaciones a una persona cercana, como un amigo o un familiar. Así podrán darte su opinión, y tal vez te des cuenta de que la situación que te perturba escapó de tu control, por lo que la sensación de culpa se puede aliviar.
 
8. Acudir a terapia psicológica

En ocasiones, estos sentimientos de culpa pueden instalarse en nuestra mente y sumirnos en un estado de tristeza, ansiedad y pensamientos invasivos. En estos casos, es muy recomendable que recurras a los servicios de un profesional de la salud mental.

Si estás inmerso en una espiral de negatividad, un psicólogo puede ofrecerte una serie de recursos para que vuelvas a ser tú mismo/a.

Xavier Molina

viernes, abril 20, 2018

Siete claves para promover la autoestima


Podríamos definir autoestima como esa evaluación personal (autovaloración) de las cualidades que componen en concepto del yo. La autoestima es importante porque involucra las observaciones que tenemos acerca de nosotros mismos en términos de bueno o de malo, deseable o indeseable, amable o no amable. Es decir, determina que tanto nos queremos y que tanto nos desaprobamos. Quienes tienen una buena autoestima se perciben a sí mismos como sobresalientes, reconocen con tranquilidad sus defectos y virtudes, se sienten más capaces y con más valía personal. 



La baja autoestima es una creencia central o esquema nuclear, en la que la persona llega a una conclusión negativa o desfavorable acerca de sí misma (“soy un débil”, “soy bruto”, “soy horrible”, “soy un desastre”, etc., etc., etc.) Esta conclusión resulta de la interacción entre el temperamento de la persona en concreto y las experiencias negativas que haya experimentado a temprana edad. Por este motivo, es tan importante tener en cuenta los factores que debemos atender durante el periodo de crecimiento y desarrollo de nuestros hijos, para que gocen de una buena autoestima al llegar a la edad adulta. No olvidemos que una pobre o inestable autoestima incrementa la vulnerabilidad a la depresión, afecta en gran medida la sociabilidad, altera el sistema inmunológico, impide el mantenimiento de emociones positivas tan importantes para nuestro bienestar como: la alegría, gratitud, serenidad, interés, esperanza, orgullo, diversión, inspiración, asombro y amor.

La evaluación global de la autoestima surge durante nuestro proceso evolutivo
  • A los tres años de edad, los niños comienzan a luchar por obtener mayor autonomía. Aquí es importante permitir que ensayen, se equivoquen, vuelvan a ensayar, hasta que logren muchas cosas por su cuenta. Es clave, entonces, estar atentos a su seguridad, pero no protegerlos en exceso (por temor a que se equivoquen o se frustren) o impedir que desarrollen sus habilidades para aprender a valerse por ellos mismos. Una buena autonomía les permitirá tener unas buenas bases para el desarrollo de la autoestima.
  • En edades entre cuatro y siete años, las autoevaluaciones se relacionan con dos áreas: La aceptación social (“Cuánto les gusto a los que me rodean”) y competencia general, especialmente en relación a las tareas (“Qué bien hago mis cosas”). Los parientes cercanos, como los padres o hermanos, son los modelos en los que se fijan los niños para hacer sus autoevaluaciones e ir reafirmando la autonomía. Comienzan a entender conceptos como “bueno” y “malo”, copian los comportamientos que ven en sus padres, valores y prácticas sociales. Ya tienen elementos cognitivos para hablar de sí mismos, identificando alguno de sus rasgos y creando su propio auto-concepto que va ligado a la autoestima. Esta valoración, precisamente corresponde a la autoestima. Los niños con una buena autoestima se relacionan bien con su entorno, confían en sí mismos y en sus capacidades. Se desenvuelven bien con los demás. Son optimistas. Aceptan las dificultades y los fracasos puntuales como retos para superar y cuentan con una buena autocrítica, que les permite aprender de sus errores sin culpabilizarse ni tratarse mal. Es lógico pensar que, si los padres son indiferentes, ausentes, descalificadores, sobreprotectores, volubles o exigentes en extremo, generarán en sus hijos problemas que repercutirán negativamente en su autoestima.
  • Hacia los ocho años, los pequeños evalúan sus competencias en tres campos: competencia física, competencia académica y niveles de aceptación social. Pero estas autovaloraciones están muy influídas por los seres queridos, sobre todo por padres, abuelos y hermanos mayores.
Algunas claves para promover la autoestima en los niños.

Favorecer el autoconocimiento

Según Daniel Coleman, el conocerse a sí mismo es la base de la Inteligencia Emocional, es ser consciente de uno mismo y reflexionar a la vez sobre nuestros estados de humor. El facilitarles actividades a los niños que les ayuden a identificar y abordar diferentes emociones como: lectura de cuentos o fábulas, ver películas infantiles que traten del tema (Intensa-mente), identificar emociones en fotos familiares y enseñarles a diferenciar dichos estados estados, puede ser muy útil a la hora de cimentar una autoestima saludable.

Fomentar la responsabilidad

Para lograr que los niños comprendan y pongan en práctica el sentido de responsabilidad, se requiere de información, orientación, paciencia, constancia, confianza; permitiéndoles que participen en la toma de decisiones. Darles oportunidad de asumir el resultado de sus acciones (si son capaces de responsabilizarse de ciertas tareas, se sentirán “mayores”, y esto aumentará su autoestima).Comprender los fracasos y limitaciones y no olvidarnos de elogiar sus logros. No se debe olvidar un aspecto esencial, enseñar con el ejemplo; es más fácil que los niños aprendan estos valores si sus padres los practican constantemente.

Evaluar con el niño habilidades e intereses

Escucha con interés cada vez que el niño te hable de las actividades que le gusta realizar o con las que se siente cómodo y le salen bien. Pregúntale cómo se siente al hacer las diferentes cosas, incentiva sus inquietudes y ayúdale a recapitular cuales son las capacidades o fortalezas personales que se ven reflejadas en lo que hace.

Destacar el interés y el esfuerzo

Los niños necesitan demostrar que son competentes y que su aportación es valiosa. Una buena práctica para esto, es dejarles que ayuden en las tareas domésticas, pero sin exigirles perfección. Es importante reconocer y destacar siempre su esfuerzo y trabajo, en vez del resultado.

Evitar comparaciones

Comparar a los niños va más allá de sólo querer presumirle al mundo sus logros. Es como darles una imagen negativa de sí mismos porque no han hecho algo que alguien más ya logró. Aunque no lo creas, hacerlo afecta la autoestima. Evita que tu niño o niña piense que no es lo suficientemente bueno para ti, así que evita la famosa frase: ¿Por qué no eres como tu hermano? Cada niño tiene sus capacidades y sus limitaciones. No es apropiado compararlo con otros niños, sino realzar las características que lo hacen único y valioso.

Dar la importancia justa a la imagen física

A veces, la vida familiar puede influir en la imagen corporal. Es posible que algunos padres estén muy enfocados en verse de una determinada manera o en “llegar a un peso” para sentirse aceptados socialmente. Los miembros de la familia pueden luchar contra su propia imagen corporal o criticar el aspecto de sus hijos pequeños: “¿Por qué te peinas tan feo?” o “Pareces una bola de sebo”.

Todo esto puede influir en la autoestima de los niños, especialmente si son sensibles a los comentarios de los demás. Es muy importante desde pequeños proporcionarles una alimentación sana, fomentar la práctica de ejercicio físico y no transmitirles una excesiva preocupación por el físico, con metas irreales de talla, peso y apariencia.

Demostrar afecto e interés

Es muy importante tener vínculos estrechos, sanos y fuertes en los que los niños puedan acertar, equivocarse, portarse bien, portarse mal y no se sientan menos queridos por ello. Los vínculos amorosos y saludables hacen que los niños estén seguros y bien consigo mismos. Los niños desarrollan mejor autoestima junto a padres cálidos.

En resumen, para que los niños puedan desarrollar sana autoestima es fundamental que los padres acepten incondicionalmente a sus hijos, que tengan expectativas claras y aterrizadas de sus capacidades y que se desenvuelvan en un ambiente de respeto y valoración. Es pertinente acompañar y ayudar a los niños en su desarrollo o hacer las cosas por ellos.

Recordemos siempre que: etiquetar, criticar, exigir demasiado, no valorar el esfuerzo, burlarnos, ignorar, descalificar, comparar y vivir solo pendiente de los resultados, son algunas de las actitudes en que los padres frecuentemente incurren y terminan dañando la autoestima de los niños. Espero que el material que les he presentado en esta ocasión les sea de alguna utilidad.

Por: Dra. Iris Luna

jueves, abril 19, 2018

5 cosas que tienes que tener en cuenta si quieres tener una vida feliz

Muchas veces damos importancia a pequeñas cosas que no nos permiten trascender en nuestra vida diaria. A esos detalles tan mínimos les permitimos crecer tanto que, sin darnos cuenta, logran minimizar toda nuestra paz y tranquilidad. Es ahí donde debemos reaccionar; ponernos en la tarea de dar valor a lo verdaderamente trascendental y aprovechar aquellos momentos que inconscientemente pasamos por alto. 


 
Por eso, en este artículo traemos para ti consejos que muchas veces ignoras, pero que son la clave para alcanzar esa felicidad que buscas. Recuerda, solo siendo persistente al dar el todo por el todo en tus objetivos, podrás llegar a ser feliz.
 
Agradece

¿Estás agradeciendo por lo que la vida te pone en el camino? Por pequeño que consideres un gesto que otra persona tuvo contigo, ¡agradécelo! Según un estudio realizado por el Dr. Robert Emmons de la Universidad de California – Davis, en 2003, dar gracias a alguien que te brindó ayuda puede aumentar tu nivel de felicidad en un 25%.

No olvides esas acciones que cambiaron tu día, aquellas que no esperabas y de repente dieron un vuelto total a lo que estabas ejecutando. Por ende, acostúmbrate a decir esa palabra que transforma presentes. Da las gracias por medio de un mensaje de texto, una llamada, o lo que es lógico, frente a frente; te aseguramos que harás sentir y te sentirás más feliz.
 
Traza metas

A corto, mediano o largo plazo, llegarás a ser feliz si te trazas metas. El neurocientífico de la Universidad de Wisconsin, Richard Davidson, lo descubrió y lo reafirma en sus postulaciones sobre psicología emocional. Además, plantea que es ideal proyectar metas ejecutables, antes que sean exitosas en su resultado. Esto, debido a que sentirás orgullo de lo que realizaste con empeño.

Entonces, recuerda que mientras desarrollas lo planeado para alcanzar tus metas, estarás aumentando tus niveles de felicidad. Es importante que tengas toda la determinación para llegar al punto deseado, sobre todo, siendo positivista y optimista en ello.
 
Pide perdón

Aunque sientas satisfacción al demostrar orgullo, no solo estás reflejando una actitud petulante, también te estás perjudicando sin saberlo. Por esta razón, a partir de hoy pide perdón a quienes creas les fallaste y recibe con agradecimiento a quienes te lo han ofrecido. De esta manera, estarás eliminando cargas en tu conciencia y llamando a ti sentimientos nuevos de regocijo.

El experto en psicología positiva, Tal Ben-Shahar, afirma que es inevitable vivir emociones negativas, la solución es aceptarlas, y en consecuencia, pedir perdón al causar daño. Pedir perdón te hará sentir en plenitud, te evitará trastornos depresivos y elevarás tu autoestima.
 
Medita

Es ideal que aproveches esos momentos de soledad, donde construirás para ti un mejor futuro. Esto lo logras al meditar, ofreciéndote un espacio privado para ti. Saca un espacio del día donde te rodees de naturaleza, o un cuarto en silencio o el lugar que prefieras; sin importar dónde, desintoxica tu mente de aquello que te impide crecer y encuentra eso que, por el contrario, te impulsará.

Estudios terapéuticos del Hospital General de Massachusetts, revelan los efectos positivos que causan una buena meditación. Esto se arrojó al escanear cerebralmente a cierta cantidad de participantes, en un curso de meditación durante dos meses. Así que, ya sabes, a bajarle al estrés y a ser feliz meditando por lo que fue y lo que vendrá.
 
Ríe y sonríe

Aunque creas que la situación amerite lo contrario, ya que a la larga lo convertirás en hábito y también lo estarás transmitiendo. Según la psicóloga June Gruber, de la Universidad de Yale, buscar la felicidad de forma inmediata puede llevarte a la frustración. Por esto, es más simple disfrutar aquellos momentos que parecen insignificantes, pero que ameritan adaptarlos a nuestra vida diaria.

La felicidad no consiste en ejercer presión sobre lo que consideras dará resultados positivos para tu vida, sino en transformar los hábitos. El cliché cultural acostumbra al ser humano a sacar pecho por su título universitario, por trabajar en un buen puesto y recibir un salario o estar por estar con “esa” pareja. Pero, para llegar a tener una vida feliz, solo basta con disfrutar lo simple y hacer que cada momento sea especial en esta carrera contra el tiempo.

Phrònesis

miércoles, abril 18, 2018

5 consejos para dejar de ser una persona orgullosa

Estás alardeando de tus logros, de aquello que conseguiste, de cuando pasaste por encima, sin importar el precio. Recuerdas que dañaste, enfocándote en que eran mayores tus intereses que el bienestar de los demás. Cuando ignoraste con un gesto, maltrataste con una palabra o diste la vuelta en el momento en que llamaban a tu nombre. Y, al menos en una ocasión, te ha pesado hacerlo, ¿no es cierto? 


 
¿Qué te hace pensar que tu ego está por encima de la dignidad de otro ser humano igual que tú? Nada. Llegaste a leer estas líneas, porque tu voz interior te está pidiendo detenerte y tomar otro camino. Has llegado a la parada que buscabas, te estábamos esperando para brindarte estos consejos que harán cambiar tu rumbo. Te invitamos ahora mismo a tomar las riendas de ese carruaje y seguir la mejor dirección.
 
Identifica el orgullo positivo del negativo

Siendo conscientes de las causas y consecuencias que traen tus actos. El orgullo negativo evidencia arrogancia y egoísmo, al jactarte de situaciones que te ponen por encima de los demás. Situaciones que, por supuesto, perjudicaron y dejaron huella negativa en el otro.

El orgullo positivo refleja calidad en tus actos, como consecuencia de acciones eficaces en ti y en el otro. Derivado de esto, ha aumentado la autoestima en ambos, la confianza y seguridad desde ese momento en más. Esto permitirá que te sean reconocidas cualidades, por las cuales acudirán a ti, por encima de otra persona.
 
Deja de creer que tienes la razón

Así como tú, quien tienes enfrente también tiene un modo distinto de ver la realidad. El cegarte erróneamente al creer que todo debe aplicarse como tú lo ves, te dispersa de la verdadera solución. Comienza por aceptar que cada persona es un mundo diferente, con gustos y opiniones igual de valederas que las tuyas. Antes de pretender implantar tu punto de vista, escucha el del otro y lleguen a un punto de común acuerdo.

Pide perdón

No imaginas el adelanto que harás en tu camino al ofrecer sinceras disculpas por lo que has hecho. Esto, no solo con el fin de mostrar otra cara ante quien heriste, sino para soltar culpas que debes reconocer. Así, lograrás brindar seguridad y que te tomen en cuenta nuevamente ante cualquier otra situación.
 
Sé una persona ayudadora

Demostrando que puedes ponerte en el papel de los demás y demostrando un mismo nivel. En caso de ser pedida, accede; si no, toma la iniciativa y demuestra que quieres ser una mano amiga. Al hacer esto, pasarás de convertirte en una carga para los demás, a ser un motivo de superación. Ahora bien, no busques vanagloriarte, de hecho, los resultados por sí mismos dirán que actuaste correctamente sin esperar nada a cambio.
 
Mejora tu sentido del humor

Dando una visión renovada hacia los pareceres que tienes de las personas. Permítete tomar con simpatía lo que consideres diferente, automáticamente dejarás de tomarlo como propio y perjudicial. Busca ser más humano, sin darle sensibilidad a comentarios ajenos y permitiendo que se construya en ti un ser más compasivo.

Phrònesis

martes, abril 17, 2018

Esta pequeña historia hará que cambies la forma de ver el mundo

El cuento sufí conocido como “Las estrellas de mar”, es una historia tradicional que marca grandes enseñanzas. Las cuales, son capaces de cambiar la vida de cualquier persona. No solo es una fuente de sabiduría en cuanto al liderazgo y el tomar las riendas de nuestra vida. También, sirve de guía para lograr la salvación y aceptación personal. En las siguientes líneas podrás conocer un poco más de esta pequeña historia que te aseguramos tiene el poder de cambiar la visión del mundo de cualquiera… 


 
Una forma de aprender para los niños…

Se trata de un cuento que busca incentivar a los niños para evitar los comportamientos negativos y autodestructivos. Los cuales, se basan en actitudes derrotistas. Y que, además, se ven reflejados en la falta de compromiso para ayudar a los demás.

Entender que, debemos dejar de lado las limitaciones y hacer las cosas bien o preferiblemente no hacerlas es la clave del éxito personal. Los niños, entonces, pueden aprender leyendo este cuento. A través de las pequeñas acciones que relata.

Aprender que se debe ofrecer ayuda las veces que sean necesarias y sin importar que no logremos solucionar del todo el problema es el cometido de esta historia. Puesto que nos permite adquirir una nueva forma de ver el mundo. Basada en el compromiso y la positividad como la base de todo lo que se haga en la vida.
 
Y la historia cuenta…

Había una vez un afamado escritor. El cual, contaba con una casa ubicada a orillas del mar. La playa se caracterizaba por ser enorme y virgen. Y era esta la principal fuente de inspiración del escritor para concebir sus obras literarias. El escritor, sin lugar a duda, se trataba de un hombre inteligente y culto que era muy sensible para las cosas que realmente importaban en esta vida.

Una mañana bien temprano, el escritor se paseaba por las orillas de la playa. Mientras observaba las turbias olas del mar. De pronto observó a lo lejos una figura. Se trataba de un chico bastante joven que se dedicaba a recoger las estrellas de mar varadas en la orilla y las lanzaba de vuelta al mar. El escritor extrañado decidió acercarse y preguntarle directamente lo que estaba haciendo. A lo que el joven solo contestó: Recojo las estrellas de mar que han quedado varadas en la playa y las devuelvo al mar. La marea ha bajado demasiado y conforme el sol se intensifique terminarán por quemarlas hasta su muerte.

Entonces el escritor perplejo respondió: No tiene sentido lo que haces. De igual manera, el destino de estas estrellas es la muerte. Al devolverlas al mar, las mismas se terminarán convirtiendo en alimento para otros animales. Además, hay miles de estrellas de mar en la playa. No podrías salvarla a todas, aunque quisieras.

El joven miró fijamente al escritor, cogió una de las estrellas y la lanzó con fuerza. A tal punto que, pasó por encima de las olas mientras exclamaba: Para esta estrella si tiene sentido. El escritor decidió marcharse con desconcierto. Ese día no encontró inspiración alguna para poder escribir sus libros. Ni siquiera pudo dormir bien esa noche. Puesto que lo inundaban sueños acerca del joven y de las estrellas de mar siendo lanzadas por encima de las olas. Al día siguiente, ya estaba levantado a primera hora de la mañana. Salió a la playa y una vez encontró al joven le ayudó a salvar las estrellas de mar. 

¿Qué sucedió en el espíritu del escritor que lo hizo cambiar su forma de ver al mundo?

La razón que le quitó el sueño al escritor fue la profunda enseñanza que guardaban las palabras del joven. Muchas veces podemos pensar que nuestras acciones son en vano, porque no marcan la diferencia ni logran grandes cambios en el mundo. La verdad es que no es así. Todo lo que hacemos tiene algún tipo de repercusión positiva o negativa tanto en nosotros mismos como en los demás.

Cada acción que realizamos cambia el mundo de alguien. O el propio. Cuando hablamos de dejar huella no significa que tengamos que hacer grandes cosas. Hazañas que determinan un antes o un después en la humanidad. No. Las pequeñas acciones cambian a los pequeños mundos. Cambian a las personas que están a nuestro alrededor y muchas veces sin darnos cuenta.

Si el esfuerzo del joven significaba algo, aunque sea para una sola estrella. Entonces, sí valía la pena. Un grano de arena puede parecer nada estando solo. Ahora, si todos colocamos nuestro grano de arena tendremos una playa entera. Los esfuerzos individuales determinan los resultados de las acciones comunes y de todos. Comencemos por tomar consciencia en el propio ser. Si cada uno de nosotros lo hiciera. Llegaría el momento en que cambiaremos el mundo todos juntos.

Es por ello que, un consejo práctico es hacer de la lectura un hábito. Porque, como puede verse en este cuento, la lectura nos deja grandes enseñanzas entre sus líneas. Cada escrito es un mensaje que podemos tomar como una lección para nuestro crecimiento personal.
 
Phrònesis

lunes, abril 16, 2018

Estos son los once engaños mentales que te impedirán ser feliz

En mi anterior columna conocimos qué es un engaño mental, sus características y cómo afectan nuestra felicidad. A continuación, explicaré cuáles son y sus ejemplos en la vida de una persona: 


 
1. Abandono

Las personas que amas o son importantes para ti te dejarán y te quedarás solo por siempre”.

Este engaño involucra la idea central del abandono. Se relaciona con sentimientos de inseguridad o de abandono por parte de nuestros padres durante la infancia. Como respuesta a esta creencia de que te van a desamparar, te aferras demasiado a las personas que te rodean, y de manera triste y paradójica, haces que estas personas se sientan asfixiadas contigo y terminen alejándose. Esto te genera mucho desasosiego, rabia y temor. Ser intenso con los demás y vivir pegado como un chicle puede generar problemas con la libertad de los otros. Es importante trabajar esta trampa para tener relaciones armoniosas, en las que prime la libertad y el respeto hacia los otros y la confianza y seguridad en ti mismo.
 
2. Despotismo y recelo

La premisa principal es “Las personas quieren abusar de mí en algún sentido” y corresponde al engaño de la desconfianza y el abuso. Vives a la expectativa del comportamiento de los demás, porque piensas que la gente que conoces terminará abusando de ti. (burla, mentira, manipulación, humillación, daño físico o mental o abuso en cualquiera de sus formas) Si este engaño está adherido a tu vida, intentas esconderte tras un muro de desconfianza y recelo que te impide acercarte a los demás. Vives tratando de cazar significados ocultos o dobles en las cosas que te dicen y en general piensas o sospechas lo peor.

Muchos de los que están atrapados en esta trampa, sencillamente se vuelven lobos solitarios. Pero si por razones de la vida, te relacionas con los otros, estableces pocos vínculos y los más superficiales posibles, o, muy por el contrario, te metes en la boca del lobo y escoges esas personas abusivas que se aprovechan de ti, te estafan y te maltratan. Eso te lleva a confirmar la idea de que la gente es mala y que tú eres una víctima.

Por supuesto esto te genera mucha frustración, temor de abrirte a los demás, deseos de vengarte.
 
3. Dependencia

No soy capaz de enfrentar la vida si no recibo tu ayuda o no tengo tu supervisión”

Dependes de los otros, como el conductor de coche miope que depende de sus gafas o lentillas de contacto para ver a lo lejos. Es probable que cuando eras un niño, te hicieron sentir incompetente o torpe cuando intentabas reafirmar tu independencia. Esto pudo pasar de manera sutil o descarada, pero el resultado cuando te hiciste mayor es el mismo: tienes que tener personas fuertes y seguras a tu lado de las que depender para que manejen tu vida. No te atreves a actuar por ti mismo y le rindes mucha pleitesía a las figuras de autoridad. Esto te hace sentir enojo y frustración, pero no puedes tomar decisiones por ti mismo. Las personas dependientes suelen llamar a muchas personas antes de tomar cualquier decisión por tonta que parezca y se ven en problemas en el momento de afrontar por sí mismos los retos. Prefieren en muchos casos salir huyendo.
 
4. Vulnerabilidad

Todo el tiempo pienso que me va ocurrir algo espantoso. No me siento seguro en el mundo que habito”.

Si caíste en esta trampa y vives vaticinando desastres por todos lados (financieros, médicos, naturales, ataques terroristas, etc.), probablemente cuando eras niño tus padres te sobreprotegieron y te enseñaron que el mundo era algo muy peligroso. Vives con miedos exagerados y poco realistas y gastas mucha energía para disminuir los riesgos a que pase algo horrible y sentir un poco de seguridad.
 
5. Miseria emocional

La gente no me ama como soy ni se toma el trabajo de comprenderme. Soy desafortunado en el amor. Es que no me quieren como tendrían que quererme”.

Como vemos esta idea de privación emocional genera en las personas un sentimiento de soledad. Es una sensación de vacío y desconexión emocional. Si estás atado a esta trampa, es muy probable que busques relacionarte con personas frías y egocéntricas, por lo que invariablemente las relaciones que estableces son muy insatisfactorias. Sueles hacer reclamos y pedir amor de diversas formas sin obtener respuestas. Te sientes estafado y tu ánimo se mueve entre la frustración y enfado por la insatisfacción que sientes, el sufrimiento mental y la soledad.
 
6. Exclusión social

Me siento como un extraterrestre. Es como si fuera transparente o muy distinto a las personas que me rodean. Siempre me dejan afuera de sus planes. Sencillamente no existo para ellos”.

Este engaño de exclusión social se caracteriza porque hace sentir a la persona aislada de los demás y alberga la creencia de que es diferente a todos los demás. Si cargas con esta trampa a cuestas, seguramente en la infancia te sentiste excluido por el resto de niños, por tus hermanos o no perteneciste a ningún grupo de amigos. Es posible que tuvieras una característica física (pecas, orejas grandes, gafas gruesas, etc.) o comportamiento (tics, tartamudeo, tímido etc.) que te hizo sentir diferente de los otros. Por lo anterior, creíste que socialmente no eras aceptado. Ahora que has crecido reproduces el aislamiento y rechazo que viviste de pequeño y te comportas como inferior en las relaciones sociales (No inicias una conversación, te sientes mal vestido, muy ansioso, aburrido para los otros, reservado o inferior intelectualmente), al no participar activamente dentro de los grupos, quedas inmediatamente aislado. Pero hay algo curioso: muchas de las personas que se ven intimidadas y anuladas cuando están en grupos, se sienten cómodas en situaciones íntimas, donde sí muestran buenas habilidades sociales. Este patrón de exclusión social no se muestra en relaciones individuales.
 
7. Desperfecto

¡Soy tan imperfecto, tan defectuoso por dentro! Si alguien me conociera como soy realmente, sería imposible que me quisiera. Tengo miedo de que me conozcan porque se van a decepcionar”.

Este engaño de la imperfección o desperfecto está muy relacionada con fallas en la autoestima. Es probable que tus padres, cuando eras niño, estuvieron todo el tiempo recalcando tus “defectos” y no te respetaron, ni hicieron que otros te respetaran. Así que ahora vives culpándote a ti mismo por lo que eres y crees que no mereces ser amado. Como adulto temes al amor. Estás esperando siempre que la gente se decepcione de ti y te rechace por considerarte muy poquita cosa. El no sentir que merecemos ser amados y respetados anula muchos aspectos de nuestra vida y nos hace sentir desolados y poco competentes.
 
8. Fracaso

Soy todo un inútil en todos los sentidos. Pertenezco al equipo de los perdedores. Mi vida es un desastre”.

Si estás atrapado por la trampa del fracaso o vives comparándote con tus compañeros y amigos y te sientes un fracasado. Este es otro engaño relacionado con una pobre autoestima. De niño te hicieron sentir inferior en cuanto al rendimiento. Pudiste haber tenido algún problema con la atención y el aprendizaje o quizás no hayas tenido la suficiente disciplina o estímulo positivo por parte de tus padres para dominar algunas habilidades en tu infancia, como por ejemplo la lectura, el aprendizaje de idiomas o deportes específicos. Tus padres te comparaban con tus hermanos y amigos. Los demás siempre eran mejores que tú, según esas comparaciones y te llamaban con frecuencia: “estúpido”, “lerdo”, “sonso”, “tarado”, “sin talento”, “vago”. Ahora que eres adulto vives muy pendiente de tus errores, exageras o magníficas tus fallos, te comparas con los mejores y te comportas de tal manera que aseguras el hecho de seguir cometiendo errores.
 
9. Subyugación

No tengo tiempo para mí. Vivo para complacer o ayudar a mi familia. Tengo que hacer los mejor para ellos porque si no lo hago, me sentiré culpable de que les vaya mal. Para mí ellos lo son todo en la vida y no soportaría perder su cariño”

Este engaño se relaciona con la autoexpresión y las habilidades para decir lo que queremos. Permites que esta trampa controle tu vida porque en primer lugar quieres evitar el sentirte culpable (“Les hago daño a los que quiero si pienso en mis necesidades y deseos”), y en segundo lugar para evitar el miedo (“seré castigado o abandonado si no obedezco a los deseos de los demás”) Cuando eras pequeño, alguien muy próximo a ti, te subyugó. Ahora como adulto estableces relaciones con personas dominantes y controladoras, sometiéndote a ellas, o por el contrario te relacionas con personas desvalidas que necesiten de tu ayuda constante.
 
10. Normas inalcanzables

Tengo que ser lo mejor de lo mejor. Menos no me alcanza. Ser segundo es ser un perdedor, así que, aunque me mate voy a por la excelencia. Mi premisa de vida es ¡Triunfar o morir!”

Si estás atrapado en esta trampa de los modelos inalcanzables te esfuerzas de manera sobrehumana por satisfacer unas elevadas expectativas que tú mismo te has impuesto.
Pones énfasis exagerado en la posición social, el dinero, el rendimiento, la belleza, el orden o el reconocimiento, todo esto a expensas de tu bienestar y el de los tuyos, el placer, la salud y las relaciones satisfactorias, entre otras cosas. Probablemente eres exigente con los que te rodean, impones normas rígidas y juzgas a los demás. Cuando eras niño se esperaba que fueras el mejor y te enseñaron que cualquier otra opción era sinónimo de fracasar.
 
11. Grandiosidad

Realmente soy una persona muy especial. Lo que yo deseo tiene que ser una orden. La paciencia no es para mí. Me gusta lo mejor, aquí y ahora porque me lo merezco”

Este engaño mental de grandiosidad, se asocia a la falta de habilidad para aceptar los límites reales de la vida. Suelen entrar en un círculo de despotismo e insisten en hacer, decir o tener lo que quieren de manera inmediata. No son flexibles con los tiempos, carecen de paciencia y tacto. La mayor parte de las personas que están metidas en esta trampa fueron exageradamente consentidos y elogiados (aún sin merecerlo) cuando eran pequeños. No necesitaron mostrar o desarrollar un buen autocontrol, ni estuvieron sometidos a las restricciones que se les imponían a otros chicos. Ya de adultos, viven estrellándose contra el mundo y se enojan mucho cuando no logran hacer lo que quieren en el momento que les place.

Que no se nos olvide que todos estos engaños que les he mencionado son “autodestructivos” y se asocian a mucho sufrimiento mental. Infortunadamente, aquellos que están enredados en estos engaños cognitivos se sienten muy atraídos por situaciones o personas que ponen a funcionar las trampas. Un símil que se encuentra en la naturaleza es el de las moscas que se sienten atraídas por la pegajosa miel o las mariposas nocturnas atraídas por la luz de las bombillas.

Tenemos que liberarnos de estos engaños porque perjudica el concepto que tenemos de nosotros mismos, la salud física y mental, las relaciones con nuestros semejantes, el trabajo, el bienestar, los estados ánimo, es decir, porque se manifiesta en todos los aspectos de nuestra vida. Como en el caso de la autoestima, el aprendizaje durante nuestra infancia es de vital importancia para la prevención de dichos aprendizajes erróneos que tanto nos pueden afectar. Si crees que estás enredado en uno o varias de estos engaños o trampas, piensa que puedes superar las actitudes negativas que te lastiman y sentirte bien para disfrutar la vida como mereces.

Espero que este material sea de alguna utilidad. Si identificas alguna de estas trampas en tu vida, te sugiero que busques ayuda profesional para superar todas estas actitudes negativas. 
 
Por: Dra. Iris Luna