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lunes, junio 18, 2018

Cuando nada es seguro, todo es posible

Ahora es el regalo. La posibilidad para hacer y deshacer, para lanzarte a lo misterioso, hacia lo nuevo, de ampliar tu refugio. Ahora es cuando puedes experimentar, ahora es cuando puedes darte cuenta de que todo aquello que no controlas te puede sorprender, porque cuando nada es seguro, todo es posible, ¿nos lanzamos?

 
 
¿Será cuestión de la edad? Nos hacen pensar que experimentar es cosa de jóvenes, el probar, que cuando te haces mayor entras en rutinas y obligaciones y es cada vez más difícil. Pero, ¿sabes qué? Nunca vas a ser más joven de lo que eres hoy, nuca volverás al día ni al segundo ni a la situación en la que estás ahora, así que date un capricho, sal de tu zona segura y disfruta de como tus capacidades se desperezan.

¿Qué puede pasar si sale mal? Puede que salga mal, la posibilidad existe, pero al menos la duda no te perseguirá. No cargues con el lastre del “y si…”, no limites tu mundo a aquellas zonas en las que no existe la probabilidad. Si lo haces, te estarás negando a ti mismo la oportunidad de crecer.

No dejes que sea demasiado tarde y tengas que arrepentirte, ahora es el momento, ahora es el día para salir de lo seguro y explorar lo posible, de abrir la mente a nuevas experiencias, de probar eso que tanto deseaste y sigues queriendo hacer. Hoy es ese día, ¿a qué estás esperando?
 
La magia de lo inesperado, la fe en que todo es posible

No hay nada más mágico que un beso que no esperas, que unas palabras que te sorprenden, que un gesto que te pilla desprevenido. Un primer día de estreno, un primer día en tu trabajo o en la escuela, la primera vez que viste a alguien especial. Una de las razones por las que miramos a la infancia con nostalgia es porque fue la época de las primeras veces, porque entonces nos despertábamos con la idea de que todo es posible.

¿Por qué no seguir escribiendo nuevos principios? ¿Por qué hemos anestesiado nuestra curiosidad? ¿Realmente podemos perder tanto si vamos un poco más allá? ¿Por qué no probamos a cambiar la rutina? Quizás lo hayamos pensado, pensado en dejar para después, para cuando… los hijos se marchen de casa, nos hagan fijos en el trabajo, nos jubilemos. Pero ¿quién nos asegura este tiempo? La conciencia de finitud, más que darnos miedo, suena en este sentido como un despertador.

La vida o no, después de… es incógnita. Lo seguro, a cambio, es que ahora nuestro corazón late.

“Me doy cuenta de que si fuera estable, estático y prudente, viviría en la muerte. Por consiguiente, acepto la incertidumbre, la confusión, el miedo y los altibajos emocionales, porque ése es el precio que estoy dispuesto a pagar por una vida fluida, perpleja y excitante”.
-Carl Rogers-
 
El tiempo no da tregua

Seguimos viviendo para después, rellenando maletas para los “por si acaso”, desconfiando de nosotros para lidiar con las dificultades futuras o imaginando catástrofes improbables. Es hora de dejar de transitar por los días con el piloto automático, con las prisas pegadas al cogote.

La magia de lanzarnos a lo desconocido viene precedida por el ahora, por el ver lo que tenemos delante y lanzarnos, venciendo nuestros miedos y nuestras rutinas, haciendo que el ocio y la diversión, los planes inesperados y sorprendentes formen parte de nuestro día a día, de nuestra vida.

Deja que fluya tu imaginación, sal de tus límites asfixiantes, aspira a mejorar cada día, a dar lo mejor de ti. Rétate a aprender algo nuevo cada día que pasa, a rodearte de gente diferente, a descubrir otras culturas. Crea nuevas rutas en tu camino, prueba comidas, sáltate de vez en cuando las reglas y si lo haces, te sentirás vivo, te sentirás más tú que nunca, descubrirás que todo es posible tras lo seguro. ¿A qué esperas?

Adriana Díez

domingo, junio 17, 2018

6 claves para detener pensamientos recurrentes

Decía Guy de Maupassant que “las ideas fijas nos roen el alma con la tenacidad de las enfermedades incurables. Una vez que penetran en ella, la devoran, no le permiten ya pensar en nada ni tomar gusto a ninguna cosa”. Todos experimentamos pensamientos negativos en diversos momentos, el problema es cuando se convierten en fijos. Pero, ¿podemos detener pensamientos recurrentes?

 
 
¿Qué sucede cuando se producen de manera repetitiva día tras día y a todas horas? Pues ocurre que se adueñan de nuestra mente, hasta el punto de que pueden llegar a ser peligrosos y afectar a nuestra salud. La buena noticia es que se puede cambiar la dinámica mental con determinadas estrategias para detener pensamientos recurrentes.

Te despiertas por la mañana, y antes siquiera de levantarte, ya tienes en la mente esa idea o creencia negativa que te genera ansiedad. Conforme van transcurriendo las horas, acude a tu mente una y otra vez y tu estado general es de nerviosismo. Bien, estás ante lo que se denomina un pensamiento recurrente.
 
¿Qué son los pensamientos recurrentes?

Se trata de una cavilación ocasional que en un momento determinado ha pasado por tu mente de forma pasajera. El problema surge cuando no lo dejamos escapar y le damos vueltas una y otra vez hasta que se asienta definitivamente en nuestra cabeza, llegando a ser realmente molesto e incluso perjudicial.

Obviamente, no son ideas que nos provocan felicidad, si no, serían bienvenidas siempre. El verdadero inconveniente radica en que siempre están relacionados con fobias, miedos, preocupaciones, traumas o situaciones de vulnerabilidad que nos afectan profundamente. Evitan que podamos centrar nuestra opinión en otros temas.

Además de la molestia que inicialmente ocasiona, también resulta agotador, puesto que estar todo el día dándole vueltas a lo mismo cansa a la persona y a quien se lo cuenta. Además, cada vez se desvirtúa más la realidad, llegando a imaginar una situación que no tiene nada que ver.

Esta distorsión de la realidad resulta realmente dañina para el bienestar emocional. Aumenta nuestra ansiedad e influye negativamente en el estado de ánimo. El resultado va a ser que pensaremos del siguiente modo ante las situaciones que estén relacionadas:
  • Va a salir mal.
  • Va a ser un desastre.
  • No valgo nada.
  • No sirvo.
  • Soy inútil.
  • Doy asco.

Y lo peor es que lo creeremos. Pero es la ansiedad la que ha provocado esta manera de pensar. Así, si quieres detener pensamientos recurrentes, a continuación te proponemos unas claves muy interesantes.
“Las amenazas a nuestra autoestima o la idea que nos hacemos de nosotros mismos, causan con frecuencia mucha más ansiedad que las amenazas a nuestra integridad física”.
-Sigmund Freud-
 
6 claves para ayudarte a detener pensamientos recurrentes

Necesitas tomar medidas efectivas para desterrarlos definitivamente de tu mente. Así que toma nota de estas simples y sencillas claves.
 
No trates de pararlos

No solo no funciona, sino que es peor puesto, que nuestro cerebro entonces se esforzará más por recordarlos. Un hecho que avalan múltiples estudios científicos.
 
Acéptalos y racionalízalos

Si aceptas que la ansiedad te está jugando una mala pasada y produciendo este tipo de pensamientos, verás como comienzas a relajarte y la recurrencia de los mismos disminuirá.
 
Ponlos por escrito

Al escribirlos, además de desahogarte y relajarte, el cerebro interpreta que los hemos guardado, y por tanto ya no tiene que estar recordándolos continuamente. Además, si luego los lees, verás que no son muy racionales.
“Sólo lo que es irracional – lo que es inanalizable por los sentidos, pero que tiene cualidades sensibles -, puede ser obsesivo”.
-Salvador Elizondo-

Practica deporte y meditación

Con el deporte los niveles de cortisol y adrenalina se reducen y sustituyen por dopamina, endorfinas y serotonina. Es decir, sustituimos ansiedad, estrés y tristeza por relajación, alegría y autoestima. Esto nos va a ayudar a dejar aparcados los pensamientos recurrentes durante un tiempo.

Además, la meditación es una gran ayuda para enseñarnos a controlar nuestra mente y atraer la atención al momento presente. Es más, relaja bastante.
 
Deja que el pensamiento se vaya

Cuando aparezcan, no te obsesiones con ellos, no trates de eliminarlos, simplemente asume que están ahí. Intenta relajarte y verás como conforme esto vaya sucediendo, tu atención buscará otro punto en el que fijarse y esa idea se alejará de tu mente.
 
Toma vitaminas del grupo B

Estas interfieren directamente en el buen funcionamiento del sistema nervioso. Tomar verduras, frutas, pescados, carnes y lácteos, te vendrá bien.

Como puedes comprobar, son varias las claves que te pueden ayudar a detener los pensamientos recurrentes. Sin embargo, hay un requisito previo para que tengan éxito: tu buena predisposición para aplicarlas y lograr el éxito.

Pedro González Núñez

sábado, junio 16, 2018

Cómo simplificar el presente con 3 preguntas

“Disfrutar del momento presente” es una expresión excesivamente utilizada pero que realmente aplicamos menos de lo que deberíamos. Vivir en el aquí y ahora implica reflexionar sobre nuestra existencia, tanto a nivel personal como profesional, algo que muy pocas personas llevan a cabo en la actualidad.

 
 
Quizás por la falta de tiempo o por el estrés diario dejamos de lado chequearnos y detenernos para disfrutar del momento presente. Olvidamos lo importante que es preguntarnos cómo estamos y cómo podemos disfrutar más de la vida. Las respuestas a estos interrogantes nos permiten evolucionar y afrontar de manera más efectiva nuestro crecimiento personal.

Anthony Robbins, uno de los coachs más reconocidos a nivel mundial, afirma “la calidad de nuestra vida depende de la calidad de las preguntas que nos hagamos”. Por ello, reflexionar sobre lo que estamos viviendo, sobre cómo simplificar el presente y lo que queremos hacer en el futuro nos ayudará a disfrutar más de nuestro aquí y ahora.

Y es que gozar de bienestar interior implica simplificar nuestro camino vital siendo conscientes de que estamos recorriendo el adecuado: aquel que nos proporciona un entorno repleto de compañías enriquecedoras, a la vez que nos facilita el actuar de forma plena y conseguir aquello que deseamos. Para ello pon en práctica las respuestas a estas 3 preguntas que a continuación compartiré contigo.
“Nacemos para vivir, por eso el capital más importante que tenemos es el tiempo, es tan corto nuestro paso por este planeta que es una pésima idea no gozar cada paso y cada instante, con el favor de una mente que no tiene limites y un corazón que puede amar mucho más de lo que suponemos”.
-Facundo Cabral-

¿Para qué te estás esforzando en el momento presente?

Es cierto que no todas las personas se esfuerzan por cumplir un propósito o simplemente por sentirse mejor, sino que van dejando pasar el tiempo y lamentándose inconscientemente por no avanzar. Si te sientes así, identifica en qué te estás esforzando cada día, teniendo claro cuáles son los objetivos que quieres lograr.

Ambos aspectos son importantes para simplificar el presente y disfrutarlo. Ni basta solo con tener una meta en la que no trabajas, ni sirve con esforzarse sin tener muy claro para qué lo hacemos. Sin embargo, la mayoría de la gente no tiene en cuenta estas dos variables. Si alguna vez le has preguntado a la gente de tu entorno el para qué de su rutina y estrés, lo más probable es que te respondieran que simplemente era lo que tenían que hacer.

Cuando nos preguntamos para qué nos esforzamos, también podemos tomar consciencia de que solemos estresarmos por aquello que aún no tenemos, dejando en el olvido lo que sí hemos conseguido. La respuesta a esta cuestión te hace plantearte la creencia de que nunca te sentirás bien o feliz hasta que no dispongas de todo lo que crees que necesitas. Por el contrario, cuando empiezas a esforzarte para conseguir tu objetivo, notarás cómo tu bienestar aumenta de forma casi inmediata.

Simplificar el presente requiere ser conscientes para cuestionar hacia dónde nos esforzamos en el aquí y ahora y hacia dónde nos dirigimos.
 
¿Qué te tiene atado y qué puedes dejar ir?

Aferrarse a algo o alguien, incluso aunque nos perjudique, es un hábito que los seres humanos realizamos de forma innata. A diario nos vemos inmersos en multitud de actividades y malos hábitos que no somos capaces de dejar a un lado u olvidar.

Es bien conocido por todos nosotros el poder que, por ejemplo, tienen ciertas personas tóxicas sobre nuestra autoestima, creencias y sentimientos. Estas malas compañías nos generan un daño que, irónicamente, no somos capaces de dejar ir.

Por lo tanto, si quieres empezar a simplificar el presente para poder disfrutar más de él, plantéate a qué puedes estar aferrado en este momento y déjalo marchar. Cuando lo consigas, te darás cuenta de que muchas veces nuestros problemas son totalmente evitables.
Simplificar el presente implica deshacerse de todo aquello que te distrae del aquí y ahora.

¿Con quién quieres pasar más tiempo?

Una de las frases más conocidas en el mundo del desarrollo personal es la siguiente: “Somos la media de las cinco personas con las que más tiempo pasamos”. Sin embargo, la mayoría de nosotros no hemos elegido de forma consciente con quién queremos compartir nuestra vida. Tú, por el contrario, debes comenzar a plantearte de quién quieres rodearte para disfrutar aún más del aquí y ahora.

Para ello, te invito a que visualices interiormente a las personas que más te aportan. ¿Cómo puedes priorizar su compañía? A pesar de que en ocasiones pueda resultar difícil, limita el resto de actividades que suelas llevar a cabo y que no te aportan nada y verás cómo es posible. Cuida de estas personas y acuerda junto a ellas encuentros semanales para veros sin tener excusas ni barreras que lo impidan.

Por otro lado, valora qué te pueden aportar otros compañeros de tu círculo. Recuerda no implicarte en tiempo con aquellos que no deseen pasarlo contigo y simplifica tu existencia quedándote con quienes valen verdaderamente la pena. Al resto, proponte dejarles a un lado con amor y agradeciendo su paso por tu vida en todo momento.

Paula Díaz

viernes, junio 15, 2018

Cómo saber cuándo reclamar y cuándo dejar pasar

La agresividad es uno de los instintos menos comprendidos y peor manejados. Tiene, en general, una connotación negativa. Sin embargo, forma parte del equipo de la supervivencia, por lo cual es fundamental. Una de las situaciones en las que ese dilema de apreciación cobra vida, es en aquellas ocasiones cuando debemos reclamar.

 
 
Muchas veces asalta la duda de si al reclamar estaremos siendo hipersensibles con algo que no vale la pena, o si en verdad se trata de algo importante que no se puede dejar pasar. No es fácil dilucidarlo, pues depende de una valoración subjetiva que, por lo mismo, depende muchas veces de nuestro estado de ánimo y no de la realidad objetiva.

“Sin razón se queja del mar el que otra vez navega”.
-Séneca-

El dilema de reclamar o no puede ser más relevante de lo que parece a primera vista. Cuando es necesario formular una reclamación y no se hace, damos pie para que pasen por encima de nosotros. Y cuando reclamamos por algo que no lo amerita, podemos dar lugar a un conflicto innecesario. Ambos hechos podrían llegar a ser decisivos, si involucran una situación de importancia.
 
Pistas para saber cuándo reclamar

La pregunta es: ¿cuáles son los criterios que debemos aplicar para saber si lo adecuado es reclamar, frente a una situación que causa molestias, incomodidades o daños? Lo primero que se debe puntualizar es algo que está implícito en esta pregunta: no siempre es válido iniciar una reclamación, bien sea personal o corporativa.

En principio, podemos afirmar que reclamar es inapelable cuando:
  • Se afecta un derecho básico o fundamental. Nunca se debe guardar silencio en este caso. No reclamar bajo estas circunstancias, abre una puerta hacia el irrespeto y la falta de consideración.
  • Cuando en daño causado tiene efectos que no son solo inmediatos, sino que condicionan tu bienestar a mediano y largo plazo. En este caso, no reclamar significa prolongar un efecto adverso sobre nosotros.
  • Si se viola un acuerdo o un pacto, deliberadamente. Si se establece un acuerdo y este se rompe, esto constituye un motivo válido para reclamar. Supone un cambio en las reglas de juego. Si no se hace la reclamación, se aceptan nuevas normas, incluso si son perjudiciales para uno.
  • Cuando se atenta contra la dignidad. Esto puede darse de manera verbal, física o simbólica. En ninguno de esos casos debe aceptarse. Callar o mantenerse inactivo equivale a legitimar esa acción.
 
¿Cuándo no reclamar?

Así como hay unos criterios que orientan para reclamar, también hay otros que nos dan pistas sobre esas situaciones en las que el reclamo sobra. La primera de ellas es cuando alguien nos causa un daño, una molestia o una afección involuntariamente. Allí no hay intención de dañar, sino que debido a alguna circunstancia se termina afectando a otro sin quererlo. ¿Por qué reclamar entonces?

Tampoco es adecuado reclamar cuando lo que resulta afectado es nuestro ego o nuestra vanidad. Por ejemplo, cuando no nos invitan a una actividad grupal en la que esperábamos participar. O cuando no nos atienden como reyes, sin que tampoco nos prodiguen un mal trato. En esos casos, la molestia viene dada por una herida narcisista que tenemos que superar, en lugar de reivindicar.

Uno de los casos en los que nunca deberíamos reclamar es en aquellas ocasiones en las que hemos hecho un favor a alguien y esperamos que nos lo devuelva, sin que esa persona se haya comprometido a esto. Si no hay un acuerdo previo, cada quien está en todo el derecho de devolver el favor o de no hacerlo. De uno depende también volver a hacerle un favor o no.
 
Reclamar es también un arte

Cuando se decide que lo adecuado es reclamar, no quiere decir que esto signifique iniciar un conflicto airado. Conflicto lo hay, pues se ha llegado a una situación en la cual una de las partes actúa en detrimento de otra. Lo que no debe haber es agresión o falta de voluntad para solucionar el problema.

Siempre es mejor hacer cualquier reclamación cuando la molestia no esté a flor de piel. Si nos causan un daño, esto origina frustración. A la vez, da lugar a un enojo que puede ser muy justo, pero que muchas veces no nos permite ni dimensionar, ni gestionar la situación adecuadamente. Por eso lo mejor es tratar de calmarte antes de reclamar.

Lo siguiente es exponer claramente tu reclamo. Indicar cuál es el aspecto que se rechaza y por qué. Indicar de qué manera vulnera nuestros derechos, pactos o nuestro fuero interno. Pedir o exigir una explicación y, de ser el caso, una disculpa o una reivindicación por el mal causado. Todo ello se puede hacer sin enojarte. Nada como la serenidad para solucionar este tipo de dificultades.

Edith Sánchez

jueves, junio 14, 2018

La búsqueda de sentido según Viktor Frankl

Muchas veces nos centramos tanto en cambiar nuestras circunstancias que nos olvidamos del enorme poder que tenemos para disfrutar del presente pase lo que pase. Uno de los mayores exponentes de esta idea fue el neurólogo y psiquiatra austríaco Viktor Frankl.

 
 
A partir del relato de sus experiencias en un campo de concentración, este autor explica en su libro El hombre en busca de sentido la experiencia que le llevó a crear la logoterapia, una psicoterapia desde la que se propone la voluntad de sentido como motivación primaria del ser humano. Viktor Frankl, prisionero durante mucho tiempo, sintió en su propio ser el significado de una existencia desnuda.

Ahora bien, ¿cómo pudo aceptar que la vida era digna de vivirla? Un hombre que todo lo había perdido, que había visto destruido todo lo que valía la pena, que padeció hambre, frío, brutalidades sin fin, y que tantas veces estuvo a punto del extermino. Y sin embargo, Frankl consiguió encontrar el sentido a su existencia.
“Quien tiene un para qué vivir, encontrará casi siempre el cómo”.
-Nietzche-

Según este psiquiatra, la búsqueda del sentido de la vida es la esencia de la misma. En la realización de este sentido el hombre aspira a encontrarse con otro ser humano en la forma de un tú y amarlo.

Cuando el sentido de la existencia se ve frustrado, el deseo de poder o de placer ocupa el lugar más importante en la motivación de la conducta. De esta forma, la búsqueda de la felicidad se convierte en un fin en si mismo y por lo tanto surge la frustración.

¿Cómo podemos transformar nuestra existencia?

La felicidad se obtiene como consecuencia de tener una meta, y no por la búsqueda directa de la misma. La puerta a la felicidad se abre hacia afuera, y a quien intenta derribarla se le cierra con llave.

El optimismo es una pieza clave de la concepción de Frankl. En su filosofía, la vida aparece como una oportunidad a la que hay que responder; es necesario buscar la mejor opción para conservarla y por lo tanto mantener la promesa de sobrevivir. En este sentido, una vez definido el para qué, el acento pasa a los cómo.
“Crees tú también que el sentido de la vida no es otro que la pasión, que un día colma nuestro corazón, nuestra alma y nuestro cuerpo, y que después arde para siempre, hasta la muerte, pase lo que pase? ¿Y que si hemos vivido esa pasión, quizás no hayamos vivido en vano?”.
-Sandor Marai-

El amor es la meta más alta a la que puede aspirar el ser humano. Esta fe fundamental permite recuperar todos los esfuerzos, decisiones o acciones que alguien haya realizado en su vida. Lo fundamental para Frankl es lo que el hombre responde a las preguntas que le hace la vida, y no lo que la persona le pregunta a esta. La felicidad es el resultado de tener un sentido.

En este compromiso, los valores juegan un papel fundamental. Especialmente importantes son los de de actitud, creación y experiencia, siendo especialmente destacable en este ultimo caso la experiencia amorosa.

Los valores hacen posible un viaje interior de donde surge, por un lado, la fe en el futuro, y por el otro, la búsqueda de recursos de amor y sentido en la propia historia personal de vida.

La relación entre fortaleza interior (valores, fe, amor, sentido) y meta futura, es el eslabón que integra al individuo y le permite reconocerse como un ser único e irrepetible.
“La valoración de uno mismo es el punto de partida en la búsqueda del sentido”.
-Viktor Frankl-


¿Qué es la actitud interior?

La actitud interior ante las circunstancias es resultado de una elección personal. Es la libertad para convertirse en la clase de persona que se quiere ser. Estar mas allá de las limitaciones materiales o físicas es una posibilidad humana donde el hombre conoce la experiencia del heroísmo.

Para que las personas desarrollasen la mejor actitud interior posible, Frankl habló de una serie de enseñanzas fundamentales. Las nueve más importantes son las siguientes:
  • Elige tener esperanza. No siempre podemos cambiar las circunstancias, pero siempre podemos elegir nuestra actitud en cualquier situación que se presente. Cuando ya no podemos cambiar una situación, somos desafiados a cambiarnos a nosotros mismos
  • Conoce tu por qué. Pregúntate: ¿Para qué estoy viviendo? Todos los días deberíamos levantarnos y preguntarnos por qué nos levantamos y por qué estamos aquí. “Quiénes tienen un ‘por qué’ pueden tolerar casi cualquier ‘cómo’.
  • Aprende a llorar. Las lágrimas no son una muestra de debilidad, emanan de un alma que no teme quebrarse. “No hay necesidad de avergonzarse de las lágrimas, porque estas atestiguan que un hombre tuvo el mayor de los corajes, el coraje para sufrir”.
  • No te conformes con ser parte del rebaño. El mundo está al revés. En ocasiones, hacer lo que todos hacen es una locura. “Una reacción anormal ante una situación anormal es normal”.
  • Vive con sentido. Le damos sentido a la vida respondiendo a las preguntas que nos hace. La vida le plantea a cada persona un desafío y la persona solo puede responder con su propia acción. Lo que uno espera de su existencia no importa; lo que importa es lo que esta espera de uno.
  • Llena tu día con actos de bondad. La amabilidad tiene un objetivo, los cientos de pequeños actos altruistas que tenemos la oportunidad de hacer cada día ayudan a llenar nuestra vida de significado.
  • Ve más allá de ti mismo. Encontramos el verdadero sentido cuando trascendemos nuestros propios límites y necesidades. Cuanto más una persona se olvida de ella misma, al darse a una causa o a otra persona, más humana es y mas crece.
  • Siente el dolor de los demás. Sufrir es doloroso, por más irrelevante que el problema les parezca al resto. Ten empatía con el dolor de los demás, incluso si no es una tragedia en la perspectiva global de la vida.
  • Podemos cambiar incluso cuando la vida es difícil. Podemos crear una vida significativa y llena de sentido, amor y propósito.
Elena Mandel

miércoles, junio 13, 2018

¿Podemos cambiar nuestra personalidad?

Cambiar nuestra personalidad es algo que todos hemos deseado, e incluso propuesto, alguna vez. Esto puede deberse a varios motivos, pero el principal es que algún rasgo de nuestra manera de relacionarnos con el mundo no nos gusta.

 
 
Antes de hablar de cambios, es necesario señalar la condición que los hace posible: la personalidad no tiene una estructura inmóvil. También es necesario desmontar un mito: no se hace inmóvil con la edad. Lo que sí suele suceder es que con la edad los patrones asociados con un determinado rasgo suelen ser mayores, por lo que las resistencias al cambio también suelen serlo. Entendemos entonces la personalidad como algo dinámico, capaz de sufrir diversas modificaciones: ya sea a partir de un proceso intencional o propiciado por las circunstancias.

Durante la infancia y la adolescencia resulta mucho más fácil cambiar nuestra personalidad. Esto es así porque aún no se ha configurado plenamente. De esta manera, todas las influencias ejercen un mayor poder sobre la misma.
 
¿Qué entendemos por personalidad?

La personalidad, o estructura de personalidad, es el conjunto de rasgos psicológicos que define todo o una buena parte el universo de sentimientos y cogniciones. Esta estructura configura los comportamientos y la manera habitual de relacionarnos con nosotros y con los demás.

Otras connotaciones del concepto personalidad tienen que ver con la representación que el individuo tiene de sí mismo y con la manera en que se presenta al mundo. Desde esta perspectiva, la personalidad es la “máscara” que enseñamos a los demás, una estrategia para ocultar algún aspecto interno y mejorar la aceptación social.

De hecho, el origen epistemológico del concepto “persona” se remonta a la antigua Grecia, donde significaba máscara. Allí, en el teatro, se colocaban las máscaras para representar las diferentes personalidades impostadas por el actor.
 
Cambiar nuestra personalidad puede llegar a ser una necesidad

Como avanzábamos en la introducción, los años pueden dificultar el cambio de la misma forma que han hecho sólidas las raíces. Sin embargo, esto no impide que se puedan realizar cambios a edades más avanzadas, aunque muchas personas crean que a su edad ya es imposible cambiar.

No nos resultará extraña la frase “yo es que soy así” o “a estas alturas ya no voy a cambiar”. Esto puede resultar parcialmente cierto en algunos casos, pero la mayoría de las veces sí que se pueden introducir cambios en nuestra personalidad.

De hecho, las modificaciones de la personalidad son una necesidad terapéutica para aquellos que tienen un trastorno de la personalidad. Estas personas han ido estructurando una serie de patrones de conducta y mecanismos psicológicos que les causan un profundo sufrimiento a ellas o a los que les rodean.

Este sufrimiento se traduce generalmente en angustia, ansiedad, agresividad, pérdida del autocontrol, insatisfacción, etc. Las relaciones interpersonales también se ven afectadas por este tipo de trastornos que, además, se suelen acompañar de dificultades de adaptación e integración social, con el consiguiente aislamiento. 

Cambiar nuestra personalidad es posible, aunque no sea tarea sencilla

La modificación de la personalidad no es fácil: desmontar y sustituir estos patrones de conducta por otros más adecuados requiere de recursos finitos, como la motivación o el tiempo. Por otro lado, pensemos que un patrón de conducta -una disposición- se establece con ayuda de la repetición de un cierto tipo de comportamiento como forma de resolver situaciones similares. Por ejemplo, hay personas cuyos patrones de conducta se han estructurado utilizando por sistema la huida o evitación.

Si estas personas saben que tienen que enfrentarse a una situación en la que no se saben desenvolver adecuadamente, reaccionan evitándola o escapando en el caso de que no la hayan podido anticipar. Esto es así, aun a sabiendas de que, a medio o largo plazo, esta forma de actuar les perjudicará.

Así, el resultado es que, evitando o huyendo de estas situaciones, estas personas consiguen evitar el sufrimiento. Sin embargo, a medio o largo plazo sufren, si cabe, más. Se sentirán incapacitadas para llevar una vida normal.

Abandonar antiguos mecanismos psicológicos para cambiar de personalidad

Un cambio de personalidad puede suponer el abandono de estos mecanismos patológicos, siendo sustituidos progresivamente por otros más adecuados. En el ejemplo anterior, estas personas deben intentar enfrentarse a estas situaciones de forma decidida. Así, podrán comprobar cómo, en muchos casos, son capaces de superarlas. Además, incrementará su confianza. La persona aprende entonces a enfrentarse y descubre que tiene poder para influir en crecimiento personal.

Además, los cambios de personalidad son más fáciles de lograr cuando la persona dirige su atención hacia objetivos muy concretos. En este sentido, ayuda, y mucho, determinar cómo o en qué va a manifestarse el cambio (detalles concretos). Por supuesto, un psicólogo deberá facilitarle técnicas o instrumentos psicológicos que le ayuden a lograr los objetivos propuestos.

Francisco Pérez

martes, junio 12, 2018

El poder de las afirmaciones positivas

El pensamiento positivo, bien gestionado, nos hace más resistentes a algunos trastornos del estado de ánimo. La depresión tiene muchas causas. Sin embargo, los pensamientos de baja autoestima, de no ser dignos o de no ser lo suficientemente buenos, juegan un papel importante en los procesos depresivos. Con las afirmaciones positivas, puedes cambiar tu proceso de pensamiento y hacer que este juegue a tu favor, y no en contra.

 
 
Una afirmación, por norma, es una declaración confiada de una verdad percibida. Lo cierto es que la repetición de este tipo de verdades, en forma de afirmaciones positivas, ha ayudado a miles de personas a realizar cambios significativos en sus vidas. Sin embargo, los efectos no son para todos los mismos. Así, ¿por qué una persona puede beneficiarse de un diálogo interno plagado de afirmaciones positivas mientras que otra no obtiene ningún resultado al poner en marcha esta misma estrategia?

Pues bien, una afirmación puede funcionar porque tiene la capacidad de motivar, ilusionar e incluso de programar a nuestra mente para que trabaje en base a una idea determinada. Da igual que detrás de la idea exista realidad no, lo importante es que la persona le confiera la naturaleza de realidad: la mente no conoce la diferencia entre lo que es real o la fantasía. Eso es lo que ocurre cuando ves una película y empiezas a reír o llorar: la mente se identifica con los personajes de la pantalla y reacciona.
“Una afirmación es realmente todo lo que dices o piensas. Mucho de lo que normalmente decimos y pensamos es bastante negativo y no crea buenas experiencias para nosotros. Tenemos que reeducar nuestro pensamiento y hablar en patrones positivos si queremos cambiar nuestras vidas”.
-Louise Hay-

5 pasos para hacer afirmaciones positivas más efectivas y poderosas

Si una creencia negativa está profundamente arraigada en nuestra mente inconsciente tiene la capacidad de anular una afirmación positiva, muchas en realidad. Incluso aunque no seamos conscientes de ello. Esta es la razón por la cual para muchas personas las afirmaciones no parecen funcionar, ya que sus patrones de pensamiento negativo son tan fuertes que chocan incluso con aquello positivo que les sucede: lo anulan en el bagaje emocional.

La buena noticia es que podemos conseguir que las afirmaciones positivas funcionen y que triunfen sobre el pensamiento negativo. Para ello, el psicoterapeuta Ronald Alexander propone los siguientes pasos:
  • Haz una lista de lo que siempre has pensado que son tus cualidades negativas. Incluye cualquier crítica que otros hayan hecho de ti y que hayas retenido. No juzgues si esto es o no es cierto. Todos tenemos defectos, y eso es lo que nos hace humanos. Simplemente toma nota de todo lo que se te ocurra y buscan tema en común, “soy indigno” o lo que te parezca a ti. Cuando escribas la creencia recurrente, fíjate si te estás agarrando a ella en cualquier parte de tu cuerpo. Por ejemplo, ¿sientes opresión o temor en tu corazón o estómago?
  • Escribe una afirmación sobre el aspecto positivo de tu auto-juicio. Puedes incluso utilizar sinónimos para encontrar palabras más poderosas para reforzar esta declaración. Por ejemplo, en lugar de decir: “Soy digno”, podrías decir: “Soy notable y apreciado”. Después de haber escrito tu afirmación, pide a alguien de confianza que la lea para ver si tienen alguna sugerencia para hacerlo más fuerte.
  • Recita la afirmación positiva en voz alta durante unos cinco minutos, tres veces al día, por la mañana, a mediodía y por la noche. Un momento ideal para hacer esto es cuando te estás arreglándote frente al espejo, así puedes mirarte mientras repites la afirmación positiva. Otra opción que ayuda a reforzar la nueva creencia es escribir la afirmación varias veces en un cuaderno. Observa si lo que escribes cambia tu estilo de escritura con el tiempo. Esto podría ser una pista de cómo tu mente percibe el nuevo concepto.
  • Ancla la afirmación positiva a tu cuerpo mientras lo repites colocando tu mano en el área que sentiste molesta cuando escribiste la creencia negativa en el paso uno. También “respira” en la afirmación mientras la dices o la escribes. Al re-programar tu mente, quieres darle realidad a la afirmación.
  • Haz que alguien de confianza repita tu afirmación. Si no encuentras a alguien con quien te sientas cómodo, utiliza tu reflejo en el espejo para hacer la función de persona que refuerce el mensaje saludable.

Identifica tus afirmaciones negativas con la meditación

Las afirmaciones pueden ser una herramienta poderosa para ayudarte a cambiar tu estado de ánimo y ser el punto de apoyo sobre el que giren los cambios que quieras hacer. Además, ten en cuenta que funcionan mejor si primero, en caso de existir, se identifica la creencia insana que se opone.

La meditación de atención plena es un método muy efectivo para ayudarte a descubrir los patrones de pensamiento inconsciente. Además, te permite categorizarlos, identificando lo que es saludable y lo que no te beneficia. Con la práctica de la atención plena no buscamos un cambio de manera directa. Lo que pretendemos es encontrar el poder y la capacidad para, primero, aceptar lo que somos, para luego cambiar y encaminarnos hacia lo que es posible.

Eva Maria Rodríguez